Ascendiendo por el Carrión - romano Nubis - hacia sus altas tierras de Fuentes Carrionas es ir de antemano a una ruta de paisaje y belleza natural. Partiendo de Guardo - antiguo Buardoboca de penetración hacia las altas márgenes del río Carrión, donde abandonamos las parameras tierras de rañas para de golpe y sopetón entrar en la abrupta montaña, donde la roca madre - calizas azules de montaña - enmarcan todo el paisaje ya campeado durante la dominación romana, siendo testigo de ello los vestigios dejados en la fuente intermitente o vauclusiana de la Reana, mentada por el historiador y geógrafo romano Plinio como Fortes Tamarici y que se pueden ver en la cercana villa de Velilla del Río Carrión.

Embalse de Compuerto

Siguiendo adelante podemos desviarnos de la ruta hacia Valcobero, pequeño pueblo, cuyas numerosas cuevas le dieron origen y en el cual pueden verse todavía y por desgracia en muy mal estado la única casa con tejado de "colmos" (paja), vestigio histórico de nuestra arquitectura popular de montaña. Volviendo a la ruta hacía lo que fue en otro tiempo paso forzado de Compuerto, hoy nos encontramos con el embalse del mismo nombre, terminado en el año 1960, con una capacidad de 95 millones de metros cúbicos de agua y con su presa a la altura de Otero de Guardo - el siempre verde -, en otra época famoso por su casa de baños.
Siguiendo la cola de este mismo embalse nos aproximaremos al pueblo de Camporredondo, señorío según la leyenda del Duque de Frías y del que según la misma no se tiene buen recuerdo en esta tierra y que da nombre al segundo pantano, el cual es uno de los más antiguos de la provincia, construido con la misma piedra de las montañas que le rodean e inaugurado por Alfonso XIII en el año 1930 y que tiene 75 millones de metros cúbicos de capacidad. Entre estos dos embalses someten al río Carrión a un retén escalonado de sus aguas, con una alta producción hidrológica. Al sudeste de Camporredondo se encuentra Valsurbio - ya despoblado - y que fue el pueblo situado a mayor altitud de la provincia, 1.520 m.

Embalse de Camporredondo

Remontada la presa de Camporredondo, entramos en las tierras de Alba, topando de frente con el gran macizo de la Peña Espigüete, 2.450 m., impresionante mole caliza que se refleja en las aguas del embalse, en cuyas faldas se asienta Cardaño de Abajo, diminuto y maravilloso rincón rural, como enclave humano en medio dSe un paisaje natural. Más arriba y desviándonos del curso del río Carrión, siguiendo las aguas de su afluente el Cardaño, penetrando por el valle del mismo nombre llegaremos al ya despoblado Cardaño de Arriba, invernal perdido en las últimas estribaciones de nuestra montaña. Regresando por el mismo camino al Puente Agudín, seguimos ruta hacia Alba de los Cardaños, la blanca de estos montes, la de los tres barrios, hoy Venecia montañesa por la rada que forma una lengua del embalse. La carretera zigzaguea, se retuerce y nos acerca a Triollo, valle abierto que se cierra hacia ese muro natural que es el Curavacas, gigante negro de nuestra montaña, a cuya falda encontraremos el núcleo urbano que primero conoce y atraviesa el río Carrión, al bajar por las tierras de Pineda, Vidrieros.
Poco después de su nacimiento en las lagunas de Fuentes Carrionas, éste le regala aguas de su negro lago, con idéntico nombre, descendiendo pequeño y torrentera queriendo escapar de las dos torres pétreas que le circundan: Peña Prieta (2.536 m.) y Curavacas (2.520 m.). Volviendo por el mismo camino hasta Triollo y siguiendo la ruta dejaremos el pueblo de La Lastra a nuestra derecha y remontaremos las portillas que nos dan vista al Valle Estrecho, divisando casi encima de nuestra vista, Santibáñez de Resoba y, más abajo, en el fondo del valle, Rebanal de las Llantas y más allá, San Martín de los Herreros, todos ellos a la sombra de la Peña Redonda, sobre la que se asientan sus buenos bosques de hayas y robles. Siguiendo la ruta llegamos a Ventanilla.
Ya en lo profundo del valle el tercer embalse, que es el único que no forma parte de las dos corrientes hidrológicas por excelencia de nuestra provincia, ya que retiene las aguas del río Rivera, afluente del Pisuerga, que nace en el Valle Estrecho, en la Fuente Desondonada o Caldereta. Este se terminó de construir en el año 1923, con el único fin de que sirviese de reserva hidrológica para el entonces importante Canal de Castilla, por lo que su capacidad es muy reducida, tan sólo de 10 millones de metros cúbicos de capacidad. Su represa se encuentra ubicada haciendo pared con el pueblo de Ruesga, el cual le presta su nombre, formando sus aguas un lago artificial de gran belleza.

A pocos kilómetros Cervera de Pisuerga, punto de partida de nuestra segunda ruta, nos abre las puertas del Valle de Pernía y remontando el paso de las Matas veremos nítidamente los paisajes que vamos a recorrer.

Las Aves abundan en esta zona

Más hacia el norte del embalse de Ruesga, y por encima del pueblo de Arbejal, se encuentra el cuarto retén artificial, el primero que va a encontrar el río Pisuerga en su largo discurrir desde el Valle de Redondos. Nos referimos al embalse de Requejada, que anega la vega de Vañes, pueblo que quedó atrapado por sus aguas, aunque algunas de sus viviendas quedaron en su margen izquierdo ya reedificadas. Sus contornos son una de las mejores reservas ecológicas de nuestra provincia, albergando gran riqueza de avifauna acuática. Siguiendo el Valle de Pernía, pasillo por donde da sus primeros pasos el joven Pisuerga llegamos a la muy noble villa de San Salvador de Cantamuda (cabeza de Pernía), discurriendo a muy pocos metros de su Colegiata, sobria y austera muestra de nuestro románico montañés, cuya espadaña quiere competir con la gran atalaya de la Peña Tremaya, de cuyo baluarte natural - según cuenta la leyenda - bajó su nombre en boca de una muda que luego cantara. Dejando muy cerca la Abadía y Lebanza y siguiendo sus aguas que zigzaguean entre prados verdes, llegaremos a la Venta Urbaneja y al molino de Sopeña al remanso del Tremaya, y veremos un río, montaraz, que en este punto nos hará subir hacia el Valle de Redondos, saliéndonos al paso el diminuto acogedor pueblo de Tremaya y, más arriba, San Juan y Santa María de Redondo (los dos Redondos), antiguos enclaves que deben su origen a las repoblaciones del siglo IX, después de haber dejado en su margen izquierda las ruinas del antiguo monasterio del Viarce, a socallo de las Peñas del Moro que le fundare. En este punto entramos en el mundo de lo natural, todo va a ser un discurrir lento - porque hay que hacerlo a pie - por un majestuoso paisaje de laderas de verde alfombra, remontando la cuesta que nos acerca entre hayedos, robledales y acebos a la negra boca de la surgencia de la Cueva del Cobre aunque la ciencia espeleológica ha demostrado que su nacimiento hidrológico se produce el circo de Covarrés (cara norte del Pico Valdecebollas), a casi 2.000 m. de altitud.
Dejando atrás los pueblos de Areños, Casavegas y Camasobres, de pronto nos encontramos encajonados en el Paso de las Hoces, desde el cual escalaremos los pocos metros hacia el pueblo de Piedrasluengas, invernal que a socayo del Peñalabra, nos da la vista al Valle de Liébana, tierra hermana, continuación de las bellezas paisajísticas que desde ese punto se dominan.

Embalse de Aguilar de Campoo

Para esta tercera ruta llegaremos al quinto y último embalse, el de Aguilar de Campóo. Es el mayor de la provincia, ya que tiene una capacidad de 247 millones de metros cúbicos y fue terminado en el año 1963. Actualmente, además de sus misiones propias de retén y producción de riqueza energética, es un lugar idóneo para la práctica de los deportes acuáticos, aunque no está muy explotado para este fin. Dejando atrás éste llegaremos a la muy noble villa de Aguilar de Campóo y siguiendo la carretera que nos acerca a Barruelo de Santullán, desde aquí ascenderemos a Brañosera y Salcedillo, donde las tierras de la Braña nos ofrecerán su pintoresquismo, solar de noble historia. En esta ruta hay mucho de lo que la terminología científica denomina sinclinales,buzamientos, loras, combes y que hacen relación a las formas del relieve externo de nuestra corteza terrestre. En la práctica son impresionantes paisajes donde el derroche de la naturaleza ha creado una forma más para el deleite del ojo humano.

Nos vamos a detener únicamente en este ángulo geográfico cuya cabecera es Aguilar de Campóo Partiendo de ella nos podemos acercar al término de Mave en el cual podemos apreciar una impresionante "clus" geológica en el cañón natural de la Horcajada, paso forzado del río Pisuerga por el cual trascurre entre cantiles calizos "horadados" en la dura roca. Muy cerca de este lugar y por encima de él en el pueblo de Villaescusa de las Torres, podemos ascender a la fantástica cárstica que forma la meseta natural de las Tuerces, idílico y fantasmagórico lugar, donde la naturaleza ha creado un paisaje abstracto en el cual mucho ha tenido que ver la erosión endógena producida por las aguas subterráneas, cuya actividad ha ido dejando como muestra los impresionantes callejones, puentes, diaclasas y setones de caliza. Dentro del mismo complejo geológico se encuentra el encantador - por diminuto - pueblo de Gama, en cuyas proximidades encontraremos un impresionante valle cárstico - cerrado en cuyo interior se alberga uno de los microclimas más llamativos de la zona.

Cuevas de los Franceses

Apartándonos un poco de esta zona y partiendo del pueblo de Revilla de Pomar, podremos acercarnos a las estribaciones del Páramo de la Lora, otra región geográfica natural que se reparte entre las provincias de Palencia. Burgos y Santander. A muy poca distancia podemos visitar otra buena muestra de valle de regresión geológica cárstica, que nace en la surgencia de Covalagua. Desde este punto, y continuando la carretera que nos acercó al valle de Covalagua, entramos en la planicie caliza del Páramo de la Lora, en cuyo centro se abre la boca de la Cueva de los Franceses, caverna natural abierta al público por la Diputación Provincial. Su nombre proviene de haber sido el último reposos de los combatientes que cayeron en un enfrentamiento durante la guerra de la Independencia (1808) entre tropas napoleónicas y un destacamento de Húsares Cántabros. La cueva está dotada de iluminación artificial, su recorrido mantiene la dirección Este - Oeste con una profundidad máxima de 21 metros y una cuota superficial de 4 metros, y su desarrollo es totalmente horizontal, con pequeños desniveles. En la actualidad se llega al interior de la misma a través de un túnel artificial, horadado en la caliza masiva del páramo. La superficie total de la cueva se acerca a los 1.000 m. aunque la zona visitaba, sólo en el recorrido de ida, transita por 482 m. Pasado el emplazamiento de la mencionada cueva, seguiremos por una pista en buen estado que nos acerca al mirador de Valderredible, sobrecogedor balcón natural desde el que por su parte norte dominaremos una gran panorámica de nuestra montaña y la de Santander, así como las aledañas al Ebro y por su parte sur, toda la majestuosa soledad del Páramo de la Lora. Subir

NOTA: Todos los textos de estas Villas, imágenes y datos han sido tomados del folleto informativo "Palencia-El Paisaje Norte". Todos estos folletos están disponibles en el PATRONATO PROVINCIAL DE TURISMO. CENTRO CULTURAL PROVINCIAL -Plaza Abilio Calderón, S/N - 34001 PALENCIA - Telf. 979 71 51 00 (Ext.329-324) - 979 71 51 30 Fax 979 71 51 31. También en la web.