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- Distancia
aproximada: 20 kilómetros (ida).
- Desnivel:
500 metros.
- Duración:
11-12 horas (ida y vuelta).
- Epoca:
Todo el año. En invierno,
las adversas condiciones meteorológicas exigen mayor
preparación y precaución.
Salimos
de Velilla del Río Carrión o de Cervera de Pisuerga
por la carretera L-210 hasta Triollo, desde donde una carretera
local nos llega hasta Vidrieros. Desde el mismo pueblo una
pista remonta el valle de Pineda siguiendo el curso del Río
Carrión. Los primeros kilómetros caminamos en
dirección este, dejando el río a nuestra derecha.
Al final de dicho tramo, cruzamos el río por el Puente
Pucherín. A partir de aquí el valle cambia de
orientación y la pista asciende levemente en dirección
norte hasta Santa Marina, donde el río Carrión
recibe las aguas del arroyo de Arauz.
De
nuevo el valle cambia de dirección. Tras vadear por
dos veces el río, caminamos ahora hacia el noroeste
por los llanos de la Vega de Correcaballos, alejándonos
del cauce. Volveremos a acercarnos al río en el Estrecho,
donde el valle se encoge entre las laderas del Lezna (2.206
m.) y el Curavacas (2.524 m.). Al final de la explanada de
Vega los Cantos, el Carrión recibe por nuestra izquierda
el arroyo del Ves. Un sendero asciende junto por la orilla
del arroyo entre las cascadas hasta el mismo pozo de Curavacas.
También podemos llegar continuando por la pista, que
cruza algo más arriba el río Carrión,
al que dejamos trepando ya en busca de sus fuentes.
Quienes decidan hacer este itinerario
a pie, deben saber que su longitud y dureza exigen un gran
esfuerzo. Pero sin lugar a dudas este gran esfuerzo se verá
recompensado por el placer que proporciona caminar por estos
llanos despoblados del extenso Valle de Pineda. La sana fatiga
y la soledad de estos parajes ayudarán a provocar en
el caminante sensaciones de paz y sosiego, que se acentuarán
si se pasa la noche al raso y al abrigo de las montañas.
El Pozo Curavacas, sobre el
cual existen leyendas tan misteriosas como la profundidad
de sus oscuras aguas, es un lago de origen glaciar, uno de
los muchos que se esconden bajo los circos formados por los
hielos entre las cumbres cercanas. Si aún nos quedan
fuerzas podremos acercarnos hasta algunos de ellos: el pozo
del Ves, el pozo oscuro o la Laguna de Fuentes Carrionas,
cuyas aguas sobrantes dan origen al río Carrión.
Las vegas del Valle de Pineda
están salpicadas de chozos y cabañas de pastores.
Estos puertos, aunque administrativamente pertenecen a a la
provincia de Palencia, son propiedad de las gentes de los
valles de la Liébana, en la vecina Cantabria. Los pastores
de esos pueblos se afanan durante el verano cuidando aquí
sus ganados hasta que la nieve les empuja hacia sus casas.
Son gente afable y de buen trato, siempre dispuestos a compartir
una conversación o un buen trago.
Estas
tierras altas son escasas en vegetación arbórea.
Tan solo alguna mancha de roble cerca de Vidrieros y un rodal
de abedul en las inmediaciones de Santa Marina. El topónimo
de Pineda parece sugerir la posible existencia en el pasado
de algún pinar. Si así fue, hoy no queda nada
para corroborarlo. Las laderas y vegas están ocupadas
por vegetación arbustiva formada por brezos, escobas
piornos y donde faltan estos, pastizales de montaña.
Entre las flores silvestres que adornan estos parajes encontramos
lirios, narcisos, acónitos, tulipanes silvestres, vedegambres,
gencianas mayor y de primavera y gamones.
Los grandes mamíferos
disfrutan de amplios espacios. El oso pardo se desplaza por
dichos valles y montañas en sus correrías. El
lobo también tiene presencia en estos pagos. Ciervos
y Corzos son abundantes y el rebeco deambula en las zonas
más altas. En el río abunda la apreciada trucha
común. El pozo Curavacas alberga al tritón alpino
y la rana bermeja. Entre los roedores, en los pastizales de
cervuno corretea el topillo nival. También anidan aquí
entre otras aves el treparriscos, el acentor y gorrión
alpinos y el pechiazul.
- Protección
existente:
La zona está incluida
en la Reserva Nacional de Caza de Fuentes Carrionas y en
el futuro Parque Nacional de Fuentes Carrionas y Fuente
Cobre, de inminente aprobación.
- Comer
y dormir: En Vidrieros hay un alojamiento
de turismo rural, Casa Valdenievas. En Triollo se puede
comer y alojarse en el Hotel La Montaña. En la Lastra
la Casa Rural Peñas Albas ofrece alojamiento y restaurante.
- Mapas:
Servicio Geográfico
del Ejército, hoja 106. Escala 1:50.000.
- Otros
atractivos: El alto valle de Pineda es un punto
de partida para otras muchas excursiones montañeras.
Merece la pena acercarse hasta la Laguna de Fuentes Carrionas,
nacimiento del río Carrión, enclavada en un
magnífico circo glaciar.
Los más decididos pueden intentar la ascensión
al Curavacas (2.524 m.), a Peña Prieta (2.536 m.),
o a alguna otras de las muchas cumbres de los alrededores,
que las hay para todos los gustos. Desde aquí se
puede pasar fácilmente a los vecinos valles de la
Liébana en Cantabria.
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