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- Distancia
aproximada: 10 kilómetros (ida y vuelta).
- Desnivel:
500 metros.
- Duración:
3 horas y 1/2 (ida y vuelta).
- Epoca:
Todo el año. A partir del otoño la caida de
las hojas de las hayas facilita la localización de
la tejeda.
Desde
el pueblo de Dehesa de Montejo sale una pista que cruza la
C-626 a la altura del km.2. Desde la carretera se ve, en toda
su amplitud, el valle de Tosande, un profundo tajo verde abierto
entre las cumbres calizas del Macizo de la Peña. Después
de pasar una zona de campos de cultivo la pista nos introduce
en un pequeño robledal, tras sortear una valla metálica
que cierra el paso. El camino desciende, buscando el valle.
Aparecen los primeros afloramientos de roca caliza entre los
que crecen encinas y rebollos de porte arbustivo. El valle
se va cerrando en una estrecha garganta en la que el camino,
de firme rocoso, transcurre escoltado por la vegetación
de encinas, robles y brezos que ocupa las laderas de Peña
Oracada (1.819 m., a izquierda) y del Roblillo y las Cruces
(1.559 m. , a derecha). Al final de la garganta el valle se
ensancha. Un circo de cumbres calizas rodea los pastizales
que ocupan el fondo. En la ladera de Peña Oracada,
a nuestra izquierda, se abre un vallejo en el que se asienta
un espeso hayedo. La tejeda se encuentra en el borde superior
de este bosque. En el límite del hayedo con la pradera
encontraremos un sendero, muy marcado por los numerosos visitantes,
que nos conducirá sin dificultad hasta los tejos.
A
la hora de diseñar este sendero nos han asaltado las
dudas. Es tan grande el valor biológico de este bosque
que no hemos podido dejar de cuestionarnos la conveniencia
de contribuir a atraer más visitantes de los apropiados
para la conservación de este enclave. Pero es tanta
la popularidad que ha adquirido que poco podríamos
hacer para limitar las visitas, algo que por otra parte debe
corresponder a los gestores del futuro Parque Natural. Así
que vamos a procurar por nuestra parte que quienes hagan uso
de este folleto para acceder a la tejeda lo hagan suficientemente
concienciados del valor único de Tosande y de la necesidad
de desechar actitudes que pongan en peligro su supervivencia.
Como por ejemplo, arrancar plantas o parte de las mismas o
recoger semillas o retoños de los tejos. Quien desee
tener un tejo en su casa o en el jardín puede adquirirlo
fácilmente en cualquier vivero, ya que es una planta
común en jardinería.
El
tejo es un árbol de por si escaso de forma natural.
En la Montaña Palentina se encuentra disperso y es
rara la ocasión en que se encuentran varios ejemplares
juntos. Si ya es raro encontrar tejedas, más raro es
todavía encontrar ejemplares con la talla y el porte
de los tejos de Tosande, alguno de los cuales alcanzan diámetros
de 1,5 m. Por todo ello esta tejeda está considerada
como una reliquia de la era terciaria, una verdadera joya
botánica merecedora de los esfuerzos y atenciones necesarios
para su conservación.
La
regeneración de la especie en Tosande se ve dificultada
por la abundancia de grandes herbívoros salvajes, que
se comen los brotes tiernos y las ramillas de las plantas
jóvenes. Por ello, aunque algunos años nacen
nuevas plantas en abundancia, muy pocas de ellas llegan a
convertirse en árboles maduros.
Los
pastizales del valle de Tosande están divididos entre
cuatro pueblos: Dehesa de Montejo, Ruesga, Ventanilla y San
Martín de los Herreros. Antiguamente se reunían
aquí los rebaños de todos estos pueblos a los
que se añadían en verano las merinas procedentes
de Extremadura.
En
el primer tramo de esta excursión encontramos vegetación
de tipo mediterráneo. Los encinares cubren las laderas
orientadas al sur y las partes más bajas las ocupan
robledales de rebollo. Entre los árboles, en las zonas
degradadas, aparecen brezales en los que destaca la presencia
de la daboecia cantábrica, no muy abundante en la Montaña
Palentina. La tejeda de Tosande se encuentra integrada y escondida
en la parte alta de un hayedo en el que aparecen también
pies aislados de roble albar, acebos, mostajos y avellanos.
También viven otras especies como helechos, daphne
laureola, heleboros, euforbias, etc. En las zonas bajas del
valle, los pastizales están salpicados de espinos albares
de buen porte parasitados por el muérdago.
La
variedad de ecosistemas que alberga este valle escondido propicia
una fauna asimismo variada y abundante. Los frutos de hayas
y robles proporcionan alimento a especies como el jabalí
y el lirón careto. Como tantas otras zonas de la Montaña,
Tosande es zona de paso para el oso. Abundan el ciervo y el
corzo, que ramonean los brotes tiernos de los lejos, poniendo
el peligro la regeneración de la especie. Entre las
aves, podemos destacar los picos mediano y menor, mirlos,
zorzales, collaba gris y curruca zarcera. También rapaces
como el buitre, el azor, el águila culebrera y el cárabo.
- Protección
existente:
La tejeda de Tosande está
incluida como unidad de especial interés en el futuro
Parque Natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre, espacio
cuya declaración está próxima. El valle
de Tosande pertenece a la Reserva Regional de Caza de Fuentes
Carrionas.
- Comer
y dormir: En la estación de Vado-Cervera
existen cinco apartamentos, Los Tejos, bien equipados con
bar-restaurante. En la localidad próxima de Cervera
de Pisuerga tenemos múltiples posibilidades de alojamiento
y restauración.
- Mapas:
Servicio Geográfico del Ejército. Hojas 106,
132 y 133. Escala 1:50.000.
- Otros
atractivos: Merece la pena visitar la iglesia
de Cantoral con su pila bautismal románica. En Dehesa
de Montejo tenemos la iglesia de San Pelayo del s. XVII,
transformada en su mayor parte, pero conservando aún
algún elemento románico en la puerta de entrada.
En su interior tiene varios retablos barrocos. En Cervera
de Pisuerga podemos pasear por la plaza porticada situada
en el centro del pueblo con algunas casonas blasonadas y
visitar la iglesia gótica de Santa María del
Castillo (Monumento nacional) con un hermoso retablo en
la capilla de Santa Ana donde destaca la tabla central que
representa la Adoración de los Reyes, de honda raigambre
flamenca.También podemos visitar un espléndido
museo etnográfico de Piedad Isla.
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