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- Distancia
aproximada: 14 kilómetros (ida y vuelta).
- Desnivel:
140 metros.
- Duración:
5 horas.
- Dificultad:
Fácil.
- Epoca:
Todo el año, con las limitaciones que impone el clima
en invierno.
Desde
Valberzoso, salimos por la carretera PP-2041 en dirección
a Mata de Hoz. El collado de Somahoz, nuestro punto de destino,
enseguida aparece al frente, formando una gran U entre las
alturas de Peña Ensillada (a la izquierda) y Peña
Castrillo (a la derecha). A un kilómetro del pueblo
y después de traspasar el límite con Cantabria,
nos desviamos por un camino que sale a la derecha de la carretera.
A unos 500 metros hay un cruce: por la izquierda la pista
continúa, tras penetrar en un bosque de roble, hacia
Brañosera, pero nosotros debemos desviarnos a la derecha
por un camino que bordea el robledal y enseguida desciende
hacia el río Camesa, que salva por el puente romano
de Rojadillo. El puente es visible únicamente si descendernos
hasta el río. La obra se contempla magnífica,
en un marco de espesa vegetación. El lugar está
investido con el misterio de lo antiguo y envuelto con la
magia del entorno. Las aguas circulan susurrantes entre las
ciclópeas y oscuras piedras que enlosan el lecho del
río y sobre las que descansan los sillares que soportan
el único arco del puente. Pero el deterioro es evidente.
Algunos sillares se han desprendido amenazando de ruina incipiente.
De la parte cimera faltan también algunas de las grandes
losas que remataban la obra y que servían de calzada.
Del
puente salen dos caminos. Uno, a la izquierda, se dirige ascendente
hacia Salcedillo. El otro sigue hacia la derecha el curso
del río. Entre los dos, se adivina la continuación
de la antigua calzada romana, insinuada por unas losas apenas
visibles y oculta bajo el brezal. A partir de aquí
la ruta es más complicada de seguir. Como el espeso
brezal dificulta continuar en línea recta hacia el
omnipresente collado, proponemos seguir por el camino de la
derecha, hasta traspasar una cerca ganadera que sigue el trazado
del límite con Cantabria y que nos va a servir de guía
hasta Somahoz. Nada más pasar la cerca nos desviamos
a izquierda por un camino ascendente apenas marcado y que
abandonamos enseguida por otro que cruza de nuevo la cerca-límite
(regresamos a la provincia de Palencia), en las proximidades
del afloramiento rocoso de Las Peñas. A partir de aquí
caminaremos siempre próximos de la cerca-límite,
haciendo uso de los senderos trazados por las vacas que pastan
por estos parajes y alejándonos tan sólo lo
suficiente para rodear el vallejo del arroyo Rucabado. Un
poco más adelante, tras salvar la cerca, salimos a
la carretera PP-2204. A los pocos metros, a la izquierda podemos
ver, bien conservado, un tramo de la calzada romana. El resto
del camino se puede hacer por la carretera o bien intentando
seguir, con buenas dosis de imaginación el trazado
de la calzada hasta el collado. Desde el collado de Somahoz,
donde hay una pequeña laguna, damos vista a los valles
de la vecina Cantabria.
Durante
casi todo el recorrido la agrupación vegetal predominante
es el brezal, con una composición poco usual en el
resto de la montaña palentina, y en la que dominan
los brezos (erica cinerea, erica vagans, daboecia cantábrica)
y los tojos (ulex europaeus). Desde Valberzoso hasta el puente
Rojadillo, dejamos a la derecha, ocupando las laderas, un
espeso robledal de roble albar, que aparece degradado al otro
lado del río Camesa, donde el sotobosque está
ocupado por el brezal. A lo largo del trayecto cruzamos varias
zonas húmedas y turberas en las que abundan musgos
del género sphagnun (género cuya acumulación
origina las turberas) y el brezo de turbera y aparecen otras
especies como la grasilla (planta insectívora) y las
orquídeas (spiranthes aestivalis).
El
oso pardo tiene en estos parajes su límite oriental
en la Cordillera Cantábrica por donde deambula en búsqueda
de alimento en los bosques de robles. Pero también
esta sierra alberga jabalíes, lobos, zorros, gatos
monteses, corzos, ciervos, buitres leonados, alimoches y águilas
reales.
- Protección
existente:
Esta zona está incluida
dentro de los límites del Parque Natural de Fuentes
Carrionas y Fuente Cobre, cuya aprobación es inminente.
- Comer
y dormir: En Brañosera y Barruelo
de Santullán existen numerosas posibilidades para
comer y hospedarse. En Brañosera Casa Calderón
y Casa de la Gota de Turismo Rural. La estación de
esquí La Collada, cerca del Golobar, dispone de restaurante.
En Barruelo de Santullán podemos visitar el Centro
de Interpretación de la Minería y en Valberzoso
adquirir miel de brezo.
- Mapas:
Servicio Geográfico
del Ejército, hoja 107. Escala 1:50.000.
- Otros
atractivos: Valberzoso conserva una iglesia románica
de una sola nave con una bella portada protegida por un
pórtico. En su interior podemos admirar unas pinturas
murales del siglo XV del maestro de San Felices. Destaca
la escena con la figura de un caballero con su montura y
espada en alto, y en la mano derecha un epígrafe
que dice: "Esta obra mandó hacer Juan González,
hijo de Tristán . Se hizo año de 1.483".
También están pintados otras escenas representando
la Santa Cena, escenas de la pasión y el martirio
de San Sebastián. Hay también un jabalí
bien ejecutado. Interesante es el casco urbano, dividido
en dos barrios, con casas construidas en sillarejo con grandes
dinteles en puertas y ventanas.
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